SEAMOS UNA MULTITUD EN LAS CALLES ESTE 24 DE MARZO
Contra la impunidad del genocidio, la política de ajuste y represiva de Milei, y por un proyecto alternativo construido desde abajo.
El próximo 24 de marzo no será una fecha más. Se cumplen 50 años del Golpe genocida que vino a continuar y profundizar la tarea criminal que intentaron llevar a cabo las bandas fascistas de la Triple A y las patotas de la burocracia sindical durante el gobierno de María Estela Martínez de Perón: liquidar la etapa de ascenso de luchas obreras y populares que se abrió con el Cordobazo. Un proceso masivo y profundo de toda la clase obrera, la juventud y el pueblo, como parte de experiencias similares en toda América Latina y numerosos lugares en el mundo. Después de la huelga general de julio de 1975 que derrotó desde abajo al Rodrigazo -feroz plan de ajuste de Isabel Perón, Celestino Rodrigo y López Rega-, el gran empresariado y toda la clase capitalista decidió poner en marcha el golpe militar de represión masiva que ya venía planeando para imponer los objetivos que una clase trabajadora y un pueblo enfrentaba. No solo que los enfrentaba, sino que se volcaba cada vez más a auto-organizarse y luchar por un proyecto alternativo de país. De esta manera, se planteaba la posibilidad cierta de luchar por una salida obrera, anticapitalista y socialista.
Con el apoyo del imperialismo que promovió golpes y represión feroz en toda la región, se coordinó el Plan Cóndor entre las dictaduras resultantes en el Cono Sur. Para ello contaron también con la complicidad activa y determinante de la Iglesia Católica. En ese marco el genocidio y la represión generalizada vino a aplastar aquí, a sangre y fuego, todo el movimiento surgido desde el Cordobazo y a cortar de cuajo la perspectiva de construcción de un proyecto alternativo. Miles y miles de luchadoras y luchadores fueron secuestrados, torturados, desaparecidos, asesinados.
A pesar de la derrota, la lucha y el enfrentamiento de clases continuó, pero ya resistiendo en una nueva etapa de fuerte ofensiva del gran Capital multinacional y local; la llamada etapa “neo-liberal”, que avanzó no solo en la Argentina sino en gran parte del mundo y que tuvo su mayor expresión en las políticas de Thatcher y Reagan. Lo que vino fue un profundo y sistemático ataque a las condiciones de vida de todo el pueblo trabajador en beneficio del poder económico. Deuda externa, FMI, fuga de divisas, saqueo, extranjerización y concentración de la economía, explotación y precarización fueron las marcas que caracterizaron estos 50 años en general.
Este ataque generalizado se impuso a pesar de las luchas que hubo por abajo. Luchas obreras, populares, democráticas. Algunas han sido emblemáticas. Empezando por la histórica lucha contra los crímenes del genocidio y por Memoria, Verdad y Justicia que encabezaron las entrañables Madres y Abuelas, acompañadas por los sobrevivientes de los centros de detención, militantes de organismos de DDHH y algunas organizaciones políticas. Luchas que, terminando la dictadura, fueron abrazadas por gran parte del pueblo. Pero también fueron emblemáticas distintas luchas de la clase trabajadora y del pueblo que durante todos estos años intentaron, con triunfos y derrotas, frenar el avance del poder económico cada vez más extranjerizado y concentrado que contó con la complicidad de todos los gobiernos, tanto los que aplicaron programas de ajuste más ortodoxos como los que, más de allá de algunas políticas de tipo distributivas, nunca avanzaron en cambios estructurales.
A 50 años del Golpe genocida, todos los desafíos de construcción de una alternativa socialista y anticapitalista que estaban planteados en los ’70, siguen presentes hoy. Lo vemos en el mundo con las guerras, masacres, genocidios, explotación y destrucción del planeta. El mundo de los Trump y Netanyahu y de tantos gobiernos enemigos de la clase obrera y los pueblos. Lo vemos acá, con un gobierno como el de Milei, profundamente reaccionario, antiobrero y represivo. Enfrentar ese mundo y construir otro tiene hoy, sin duda, el desafío inmediato de repudiar los bombardeos imperialistas a Irán, el genocidio en Palestina, los ataques a Cuba, las amenazas a Groenlandia y a tantos pueblos de la región y del mundo.
Contra la impunidad del genocidio y el gobierno ajustador y represivo de Milei. Por un proyecto alternativo de país construido desde abajo.
Este 24 de marzo nos encuentra frente al desafío de continuar la lucha que encabezaron las Madres y Abuelas por Memoria, Verdad y Justicia frente a los intentos de impunidad que Milei/Villarruel quieren imponer, junto a la pelea por derrotar el plan de ajuste del gobierno y el FMI para abrir un camino de construcción de una alternativa obrera y socialista.
Seremos miles y miles lxs que marcharemos a la Plaza para recordar a lxs 30.000 compañerxs detenidxs-desaparecidxs, para seguir reclamando porque se sepa toda la Verdad de lo que ocurrió con cada uno de ellos y de ellas, y para continuar peleando contra la impunidad de los genocidas. Convencidxs además de la necesidad de derrotar el programa proimperialista de ajuste y saqueo brutal del actual gobierno, antiobrero como pocos. De allí el enorme valor que tiene la realización de una marcha unitaria y más en este aniversario tan especial. Pero podría ser una marcha todavía más potente, creemos, si pudiese expresar en la Plaza la diversidad de miradas sobre cómo seguir enfrentando al gobierno de Milei, su política de ajuste, saqueo, represión y su negacionismo. Sería muy valioso que en esa Plaza haya un “micrófono abierto” para que se puedan expresar luchas como la de FATE, Garrahan, docentes, la lucha por los derechos de la discapacidad, lxs jubiladxs, la pelea universitaria, la de lxs trabajadorxs de Lustramax, de Verónica y tantas otras. Un acto que sirva así para coordinar y articular todas las luchas en curso y potenciar otras. Es decir, para hacer desde abajo y en unidad lo que la CGT y la mayoría de las conducciones sindicales no hacen. Pero también un acto donde se pueda intercambiar miradas sobre cómo avanzar en la construcción de un proyecto alternativo de país, recogiendo para ello la riquísima experiencia histórica de luchas que libró la clase y el pueblo sobre todo a partir del Cordobazo, con sus enormes lecciones de compromisos militantes, sus aciertos y también sus errores.
Por el contrario, el acto principal no tendrá nada de esto entre sus objetivos, ni se escucharán voces diversas y alternativas que lo promuevan. Al contrario. Así como no dirá nada de la política represiva y criminal de la patota sindical junto a la Triple A y el CNU con el gobierno de Isabel Perón contra aquellxs luchadorxs que reivindicamos, ni se mencionará el rol cómplice de la Iglesia, tampoco será un acto al servicio de enfrentar y luchar a fondo contra el gobierno de Milei y menos que menos de promover un proyecto alternativo de país construido desde abajo.
Una tarea que, después de 50 años, se evidencia cada vez más que está en manos del conjunto del pueblo trabajador llevarla adelante tomándola en sus propias manos.
¡Seamos una multitud este 24 de marzo para salir con las fuerzas necesarias para encarar esos desafíos!

